¿Urbano o rural? Urbano.

¿Liso o estampado? Liso.

¿Toalla o albornoz? Toalla.

¿Con o sin pijama? Sin.

¿En el sofá o en la cama? En la cama.

¿Cocinas o te cocinan? Me cocinan.

¿Un color? A: Blanco / M: Negro.

¿Un plato? A: Pulpo a la gallega / M: Garbanzos con chorizo.

¿Un libro? A: La Biblia / M: Las memorias de Stefan Zweig.

¿Una canción? A: Vide cour meum, de Patrick Cassidy / M: The River, de Bruce Springteen.

¿Un aroma? A: Café / M: el humo de la madera que se quema en la chimenea.

¿Un tejido? A: Lino / M: Popelin.

¿Un objeto personal? A: mi anillo de casada / M: marco del siglo XVII.

¿Rincón favorito de casa? A: mi habitación / M: la mesa de trabajo.

¿Rincón favorito de Barcelona? A: Plaza Felip Neri / M: calle Séneca.

Miquel Alzueta y Africa Posse

Entre el artista y su público

Miquel Alzueta inició su carrera como editor en 1985, con la fundación de Columna. La editorial fue pionera en la traducción a catalán de los autores más destacados de los años 90, como David Leavitt y Tom Sharpe.

Quince años más tarde, la vendió a Planeta e inició un cambio de trayectoria en su vida, tanto personal como profesional. Alzueta decidió convertir el arte, su gran pasión, en su trabajo, y se reinventó como marchante de arte.

Desde entonces, Miquel Alzueta y su mujer Àfrica Posse son los intermediarios entre el públic y los artistas a los que representan.

Años más tarde, ampliaron el radio de acción hacia el mundo de las antigüedades y el interiorismo, especializándose en muebles del siglo XVIII y en piezas de arquitecto de los años 50 que buscan por todo el mundo para exponer en sus galerías, de Barcelona y del Empordá.

La constante búsqueda de la simplicidad y la pureza de las líneas, los ha llevado a enamorarse del mobiliario con el que, como no podía ser de otra manera, han decorado su casa. “Arte contemporáneo y mobiliario del siglo XX” es lo que podemos encontrar actualmente.

Su piso, situado en una majestuosa torre del barrio de Pedralbes, se identifica perfectamente con el estilo de vida de la pareja. Las piezas del siglo XX que encontramos, todas ellas originales, llenan cada rincón de la casa con una extraordinaria simplicidad y elegancia.

El equipo de La Mallorquina les ha visitado para descubrir un poco más sobre esta singular pareja:

¿Vuestro trabajo se ha convertido en un estilo de vida? “Sí, vida y trabajo, es casi lo mismo” responden ambos.

Como marchantes de arte, ¿cómo seleccionáis las obras que exponéis en la galería? “Todo lo que escogemos lo hacemos con un mismo criterio y la misma pasión”.

De todo lo que habéis visto, ¿os quedaríais con algo en concreto? “Me gustaría destacar a Gabriel, un maravilloso escultor incomprendido. Probablemente uno de los mejores que he visto en mi vida”.

¿Qué artistas estáis deseando traer a la galería? “Jóvenes que todavía están por descubrir”.

Vuestra casa se ha convertido en una segunda galería, ¿qué piezas destacaríais? “Un dibujo de Manolo Hugué y una biblioteca de Jean Prouvé“.

Sorprendentemente, cuando les preguntamos qué no puede faltar en su casa, ambos dejan a un lado el trabajo y responden“Libros, yogures de pera y coca-cola zero”.

Finalmente, les preguntamos por La Mallorquina y sus productos: “Conocemos la firma y lo que más nos gusta son sus colecciones de toallas“.